Friday, July 11, 2025

Recuerdo de mi infancia

Hay cosas que uno guarda en su memoria casi que para siempre, aunque a veces esos recuerdos permanezcan ocultos o dormidos, debido a la locura cotidiana y a algunas experiencias que nos toca vivir que tienen una alta carga emotiva que prácticamente ocupan todos nuestros sentidos y todo nuestro foco emocional.

Pero cada tanto hay un disparador que hace que esos recuerdos vuelvan a mostrarse de una manera un tanto diferente y muchas veces provocan la alegría y emoción casi como si lo viviéramos nuevamente.


Eso fue lo que me sucedió leyendo el ultimo post de alapucha.tumblr.com que es obra de la mujer que he elegido y me da el gran honor de compartir su vida conmigo. Ella recordó un episodio de su infancia, narrándolo con una nitidez increíble, y permitiendo tener una composición de lugar y situación sumamente intenso. Entonces yo me pregunte, y cual es un recuerdo fuerte mío, y la verdad no duró ni 2 segundos la interrogante, y vino a mi memoria de manera muy clara lo que les cuento a continuación.


Mi infancia estuvo rodeada de momentos complejos y también difíciles, pero si algo tengo claro es que por parte de mis padres y mis abuelos siempre se hizo todo el esfuerzo para que pudiese ser feliz y tener la oportunidad de estudiar. En mi abuelo materno, el Tata como lo llamábamos en la familia, tenía una figura patriarcal que durante mi infancia y comienzo de mi adolescencia, logre pensar que era algo así como todopoderoso. Una vez, casi con la ansiedad de un niño al igual que yo, logro que pudiésemos ir a Buenos Aires en avión (cosa que en esa época era toda una odisea) y hacia allí partimos.


El viaje de ida fue algo mágico, un día soleado y claro, con un cielo celeste intenso, y por supuesto que el Tata se había asegurado que yo estuviese sentado en la ventanilla, a su vez gracias a su inquietud, simpatía y amabilidad, pude visitar a los pilotos y ver lo que para mi era un enjambre de palanquitas, llavecitas, luces y “relojitos”. Si bien lo que más me impactó fue la visión frontal de la cabina, algo que quedó como grabado en mis retinas durante muchos años ya que pasaron mas de 15 años para volver a subirme a un avión.


Sinceramente, la estadía en Buenos Aires no la recuerdo, seguramente fue en casa de mis tíos en Temperley pero no tengo ningún tipo de memoria acerca de adonde fuimos, o que hicimos en esos días.


Si tengo un claro recuerdo del viaje de vuelta, ya que llovía casi que torrencialmente, y el vuelo estuvo un poco demorado al principio, luego despegamos en medio de una lluvia intensa y con bastante turbulencia durante el vuelo que hizo que no hubiese servicio alguno durante el trayecto salvo unos caramelos como para distraerse. Los “pozos de aire” eran tales que me asuste, pero me asuste mucho, al punto de llorar y tener mucho miedo, y este aumenta cuando veía que al personal de a bordo les costaba mantenerse en los pasillos debido a la inestabilidad. El Tata trataba de calmarme y consolarme pero también estaba preocupado (al fin y al cabo, también era su primer viaje en avión). 

Estuve asustado durante todo el vuelo, hasta que nos avisan que estábamos a punto de aterrizar y que en Montevideo el tiempo estaba lluvioso y frío. Volví a sentir miedo, como que la lluvia en ese momento me daba una sensación de inseguridad.


Y hubo un instante mágico, en el momento que el avión se detiene y abren la puerta, casi que empapado quien estaba ahí para agarrarme y llevarme hasta la terminal era mi Papá, como llego ahí? Ni idea, Como supo que yo estaba casi que aterrado? Nunca lo supe. Lo que sí recuerdo muy nítidamente es su imagen ahí esperando tener la posibilidad de “rescatarme” de ese miedo intenso que me acompañó casi desde el despegue en Aeroparque.


Esa imagen me marcó y significa mucho para mi.


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