Friday, July 11, 2025

A veces cuando uno no lo espera las cosas pasan.

Algunas charlas ida y vuelta por una red de contactos donde la complicidad se vislumbraba pero también la impulsividad era controlada por la cautela, lucha compleja si las hay y más cuando Sagitario entra en escena. La posibilidad de dar otro pasito y hablar de forma directa estaba pero iba y venía, hoy si, mañana tal vez.

En esa locura de afición por el arte, logré luego de muchos años, acceder a un Guernica en un remate, y había que ir a buscarlo. Al volver con mi nueva adquisición bajo el brazo, suena el teléfono y un mensaje inesperado estaba ahí, la chica con “amnesia” para escribir lo había hecho. Debo reconocer y asumir que algo me pasó porque mi hija que me acompañaba me pregunto varias veces si era un mensaje que esperaba porque me cambió la cara.

Intercambio de mensajes vertiginosos, toda la espontaneidad e impulsividad de Sagitario tal como si Gachi y Pachi estuvieran apoyando e incentivando esto. Y surge la posibilidad, “nos vemos?”, lo que fue aceptado para dar paso a definir qué hacer y cómo. Siempre apostando por las situaciones con mucha intensidad, porque no hacer un raid de lugares en la zona y que la noche nos guíe hacia dónde y cómo transitarla. Y así fue que es sábado a las 22 hs, teníamos una cita !

Me reconozco como alguien perceptivo e intuitivo, pero lo que sucedió ese día fue realmente una sorpresa mayúscula. Luego de algunos instantes de espera, llegó ella, elegante, sobria y con una actitud arrolladora. Diría Dorothy Boyd en Jerry Maguire, “me tuviste con el hola”.

Pedimos unos tragos y a partir de ahí una charla increíble tocando temas muy pero muy serios, viscerales y desnudando ambos una honestidad brutal y descarnada. No se si ella lo percibió, pero en todo momento me tenía cautivado, su forma de expresarse, su forma de decir, su claridad en los conceptos y los gestos hacían que me sintiese sumamente halagado de poder estar ahí compartiendo esos momentos con ella. Ni hablar de cuando en un intento de evitar que su pelo se le fuera a la cara, lo corría de forma casual y sensual que literalmente me derretía.

Terminado el primer trago, ponemos rumbo a la cervecería con un mínimo contacto tomados del brazo para recorrer esa media cuadra y continuar brindando por nosotros y por la hermosa coincidencia de habernos cruzado. Una pinta de cerveza, más brindis y una charla continuada con confesiones, temas muy personales y mucha complicidad en las miradas. La noche avanzaba y el juego de seducción en el que estábamos inmersos era cada vez más disfrutable.

Se terminó la cerveza y continuamos el recorrido, ahora sí con destino incierto. Y ahí ella empezó a desplegar toda su ternura, manos que se rozan tímidamente y se unen firmemente para caminar varias cuadras juntas. Como el destino lo íbamos definiendo mientras caminábamos, surgió la posibilidad de jugar al pool, rápidamente lo decidimos y cruzamos la calle intempestivamente, y en cuyo cruce un roce de labios y un tímido beso hizo que la noche hiciera su magia. Un nuevo bar, una mesa pequeña y otra ronda de cerveza.

Como impulsividad es mi segundo nombre y ya totalmente cautivado y seducido por ella, no hubo ni lugar para pensar ni para valorar el riesgo de lo que iba a suceder, y la frase salió espontáneamente “Vení, dame un beso”. Cómo describir lo que sucedió a partir de ese momento, un ida y vuelta de seducción, ternura, intensidad y una pasión apenas controlada que lograron definir esa noche como única e increíble.

Esa mujer tan enérgica, tan locuaz, con tanta convicción y fortaleza, a partir de besarla y abrazarla se transformaba en un peluche cariñoso y dulce que te hace vibrar hasta las fibras más íntimas.

Y luego? Ella, yo, pasión, risas, complicidad, ternura, pero por sobre todo mucha charla e intercambio serio, respetuoso y con unas ganas de compartir el uno con el otro que no se ocultaban.

Todo estos 30 días transcurrieron de esa forma, para coronarlos con un tímido pero muy enérgico “Te quiero” seguido de un beso pasional como nosotros mismos.

Como dije varias veces, no tengo idea de dónde nos lleva esto ni adonde vamos pero este camino con vos es sencillamente hermoso y me fascina que lo recorramos juntos.

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